lunes, 12 de octubre de 2009

Madrid

Madrid es para este catalán una imagen borrosa, una historia ajena, un recuerdo de infancia. La mezcla de esta presencia onírica y las sólidas paredes de la capital, fuerza centrípeta y calles con solera, me seduce e inquieta. Una mirada desde el balcón a una gran avenida descubre la madurez sobrevenida a mi excitación natural, per son ojos cansados deseando reponerse. Madrid ya no es 2016, nunca parece haber surgido de un estudio de mercadotecnia. Detrás del maquillaje asoma su rostro, el de una piedra tallada con un cincel intemporal: carácter y eternidad. Frente a él, el mío contempla su perfil, pero desea darle la vuelta a estos ojos.

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