domingo, 18 de abril de 2010

Sociedad de la responsabilidad

Todos tenemos una pequeña responsabilidad dentro de nuestro espacio, del lugar privilegiado en el que estamos situados. Y es haciendo uso de la misma que contribuimos, en la medida de lo posible, a hacer de esta sociedad nuestra algo un poquito mejor para todos.

Partimos, obviamente, de unas condiciones de posibilidad que nos permiten juzgar, opinar, indagar… no en todos los lugares del mundo tienen este privilegio. En países bajo régimenes tiránicos, en lugares dónde el hambre es quien marca la agenda del día, en estados amenazados por guerras y constantes altercados que amenazan lo más preciado del ser humano, allí pocos son capaces de salir de ellos mismos porque realmente no pueden. Debemos reconocer primeramente que en nuestro Estado de derecho, en nuestra adolescente democracia, hayamos un espacio que nos permite ir más allá de nosotros mismos y de nuestras imperantes necesidades como seres humanos. Es por ello que a la vez tenemos indudablemente, almenos para mi, una serie de responsabilidades. Responsabilidad subyacente a las condiciones de las que partimos y que, aunque sea de modo inconsciente, agradecemos. No se trata de algo metafísico, ni siquiera moral… simplemente puede verse como un modo hobbesiano de evitar el vivir en el perpetuo peligro de que acontezca una guerra de todos contra todos (bellum erga omnes). Evitar perder los privilegios que nuestra sociedad nos ofrece y que en otras épocas o lugares observamos que no se dan. Cuestiones simples que han costado la sangre y la reflexión de muchos permitiéndonos hoy simplemente: vivir. Qué no es poca cosa.

El mero ir por la calle tranquilamente, el poder opinar y juzgar, la posibilidad de comer cada día y decidir en que emplear el tiempo libre, la opción de estudiar y leer, de formarse y trabajar, el poder compartir con los nuestros, el poder viajar a bajo coste y conocer, el encontrar profesionales que nos solucionen, o lo intenten por lo menos, diversas cuestiones, el placer de podernos tomar una cervecita y unas bravas en una terraza soleada de un domingo cualquiera por la mañana, todo ello es algo que tenemos hoy pero que puede desaparecer. De hecho aunque a muchos nos parezca algo eterno, y verdaderamente desde que muchos nacimos allí estaba, es ingenúo y estúpido creer que es immutable. Costó mucho esfurzo lograrlo, y puede diluirse más rápido de lo que tardó en aparecer.

En este sentido me permito hablar de responsabilidad. De deber personal de cada uno de luchar por lo poco, que entre los individuos que aquí estamos, podemos tener en común. Cada uno desde su ideología, desde su perspectiva, pero aceptando los mínimos que no queremos que nos quiten y luchando por crear entre todos, día a día, este lugar común del que partimos. Sinceramente desde el lugar personal, desde el espacio conocido en el que uno se encuentre. Desde allí estamos obligados a no quedarnos en la comodidad de lo que nos viene dado, a no aceptar sin premisas lo que el estado, el poder, la sociedad…parece que dictamina como bueno.

Estamos llamados a cuestionarnos, a preguntarnos, a no dejar que nos duerman bajo la dulzura de la comodidad, porque si así fuera, ésta acabaría pereciendo paulatinamente, y cuando despertáramos de tan largo letargo sería ya demasiado tarde… poseemos las armas, la educación, la situación… y probablemente es aquello que nos sobra lo que acaba tapándonos los ojos y nos evita ir más allá de nosotros mismos. Comodidad, confort, pasotismo, individualismo, consumir sin medida, cansancio por el exceso de todo… sociedad puré…sociedad que no sabe, debido a la saturación y a la falta de lucha, ni siquiera que quiere, ni siquiera que tiene… es posible que tanta verborrea, que tanta información absurda entelen nuestros ojos y no nos permitan ver realmente lo que sucede alrededor, que nos quiten las fuerzas de seguir, que nos desesperen…pese a todo ello, es necesario coger de nuevo aire, salir hacia delante, romper con la impotencia que se siente, gritar, berrear y crear en positivo. Ir, ver, sentir, juzgar, creernos capaces de opinar, de pensar, en definitiva: de vivir. Sentirnos libres para indagar en nuestro campo, con nuestras posibilidades y erramientas, lo que sucede, y desde ahí criticar y proponer. La persona es buena, pero también deja de serlo con premura. Es honrada y corrupta, según se tercie. Por ello no podemos dejarlo todo en manos de políticos, jueces, policías… no podemos ni debemos dejar nuestra vida en manos de nadie , no porque sean malas personas o intenten manipularnos como primera prioridad en su vida, quiero creer que no es así, sino porque no dejan de ser seres humanos, con sus más y con sus menos, y necesitan un control. Un control que debe ostentar la sociedad civil a la cual ellos tienen la obligación de servir. Es esta misma quien tiene el derecho y el deber de exigir, de cuestionar y de pedir explicaciones. Burocracia, inaccesibilidad, obstáculos intermedios…todo ello se da por supuesto, y todo ello cansa, agota… pero contra esto: personas que se salen de si mismas y construyen en positivo. Gente que toma las riendas del lugar dónde ha nacido y lucha por que día a día las cosas sean un poquito más justas, más transparentes, más humanas. Personas que hacen uso de esta responsabilidad que viene dada por lo que ostentamos, o que necesitamos que exista para seguir manteniéndolo. Seres que no viven en una eterna queja, sino que deciden arremangarse y ver que se puede hacer con todo ello, que se preguntan que se puede solucionar de tanta historia.

Por VIC

Ceuta I

La situación aquí en Ceuta es muy compleja en muchos sentidos. Se dan cantidad de irregularidades y todo está muy cerrado, es una especie de ciudad autónoma bunker, dónde hay doble verja para evitar que entren de fuera y existen unos kilómetros de agua hasta Algeciras que son suficientes para que nos desentendamos desde la Península. Dicen que la frontera con Marruecos es la frontera que divide dos lugares con un salto económico más béstia, después de la frontera de Méxijo-EEUU.

Desde la Asociación dónde trabajo, se llevan a cabo talleres de confección de pendientes y de velas. Los immigrantes aprenden y acaban haciéndolo ellos, y perciben algo de dinero por cada vela o pendiente una vez han pasado el tiempo de aprendizaje. Con esto se logra que salgan del Centro dónde viven, que es un verdader infierno. Os aseguro que cuando me paso una tarde con alguno de ellos conversando y me explica lo que se vive allí no puedo ni dormir… El Centro es el CETI, y es el lugar dónde todos los sin papeles viven. Cómo según el país de dónde vengan no pueden deportarlos, y no se les puede dejar pasar a la Península, pués restan aquí, en una ciudad pequeña, sin trabajo, sin oportunidades ni siquiera de vivir por su cuenta, porque todo es carísimo. Sin poder vivir su vida, y trabajando como mucho aparcando coches o en la puerta de los supermercados. Es un centro del Gobierno para que no estén por las calles, duermen siete u ocho personas por habitación, comen sólo un día a la semana carne y otro pescado, y algunos llevan aquí en Ceuta tres años sin poder salir y la desesperación es imaginable… así que en este Centro se van animalizando, comer-dormir-comer-dormir… sin saber que será de ellos. No reciben suficiente información por parte de abogados, y nadie se preocupa excesivamente de ellos. Por las noches puede que venga la policía a llevárselos deportados y esto genera un sentimiento de tensión constante. Además, como es lógico, algunos se emparejan, y me contaban personas que viven allí, lo desagradable que es estar durmiendo mientras llega el tio a la habitación a pegarse el lote con tu compañera. A parte del sexo previo pago, que también se da… o la droga que acaba circulando… pese a que hay controles, cuando encierras a la gente tanto tiempo, cuando la situación es desesperante, cuando ya han venido sufriendo tanto, se crean indudablemente clanes, mafias y surge el listo y el tonto, el que se aprovecha, y el que pasa de todo y sólo fuma porros y bebe pq su situación es tan horrible que no puede escapar de ella de otro modo, y como tampoco pueden trabajar aquí, pués no les queda otra. En algún momento de luz te encuentras al motivado, al inteligente que tiene planes de futuro, que quiere salir de esta realidad, al que se esfuerza por aprender español y pasar el menos rato posible en el Centro porque ve que ello lo mataría, y es esto lo que te da ánimos, lo que te muestra que vale la pena luchar, seguir hacia delante… pero hay días que sólo ves los restos de la gente, no logras ver personas pq sólo te topas con lo malo que ha sacado cada uno… Esto es lo que escribí hace unos días, después de dar clase a una chavalilla y de irme luego con ella a dar una vuelta para que se desahogara un poco:

“Hoy es el primer día que lloro, y no puedo parar... Me satura la impotencia y el desánimo, la soledad y la lejanía…ves vidas suplicando una oportunidad para VIVIR y sabes que no puedes hacer nada…
No se por dónde tirar, ni k hacer, ni siquiera como… el tema de los indios no se como seguirá…creía poder presionar con la Directiva 08 pero la leo y no veo como…el Gobierno cada vez pone más dificultades para todo, y esta ciudad genera más barreras todavía ante cualquier situación. El nuevo reglamento de Extranjería no tardará en salir y es muy desalentador. Me comenta hoy Paula (con quien trabajo) que hay en el CETI (el centro donde viven todos los immigrantes ilegales) un montón de niños que viven con sus madres… k hasta hace un tiempo pasaban a la península si había una mujer con un bebé, pero que ahora ya no, que se quedan aquí. Pienso en ver el motivo por el que no salen de Ceuta y en como presionar para que se las siga sacando, obviamente un crío no puede dormir en un cuarto con siete más y viendo hombres ir a la habitación dónde ellos duermen a mantener relaciones con las mujeres que están allí, y viendo drogas, alcohol y prostitución… pero hablando está tarde con Vicki también me he dado cuenta de lo antiproducente que es decidir que toda mujer con hijos salga de Ceuta… antiproducente porque todas se pondrían a parir para salir lo antes posible. Me comentaba ella que muchas nigerianas se preñaban antes de entrar en Ceuta para así no ser deportadas al pillarles la policía y que luego en el Centro abortaban con pastillas, me comentaba incluso que se veían restos de la placenta y de los fetos por el suelo… horrible… me explica, mientras andamos al lado del mar, como no puede dormir porque cada noche va un tio a su cuarto a acostarse con su novia, y cuándo ella le dice al día siguiente que se corten un poco, que hay más gente delante y que no es agradable verles y oirles mientras quieren dormir, le contestan que lo que tiene ella es envidia por no tener novio, y que como se chive “la ha cagado”. Es tan béstia tener a quien lo está viviendo contándotelo al lado mientras te diriges con ella al lugar dónde se dan estas situaciones, mientras paseas de camino al CETI, para que fiche y llegue a la cena… mientras caminas al atardecer entre los muchos negros que también regresan hacia el mismo lugar haciendo el mismo recorrido que tu, mientras les ves las caras cansadas y decepcionadas… es tan béstia que no se ni como reaccionar… La desesperación debe de llevar a esto, a que decidan quedarse embarazadas para pasar aquí y no ser devueltas y a abortar luego sin más... me parece increíble…¿Qué narices hacer ante todo esta historia?? Si hecha la ley, hecha la trampa…si todo es así y nada acaba siendo… Ves a gente k verdaderamente a muerto en esta espera ceutí, gente ya cansada, sin motivación ni ilusión. Como el individuo q sabe que pasará a la península y por ello ya ni siquiera va a clases de español… esto te tira para atrás. Cómo este lugar mata lentamente la fuerza que ellos llevaban consigo, las ganas de buscarse un futuro más digno. Ciertamente lo han pasado muy mal, pero todos lo han pasado mal y no tienen pq aguantar los que son buena gente a los chulos de turno. Pero siempre pasa igual. Estoy pensando comentarle a Paula la opción de un piso para los que realmente quieran salir de este centro que acaba siendo un infierno… aquel centro no puede traer nada bueno. Es una verdadera locura. Al acompañar a Vicky caminando esta tarde hacia allí, me cruzo con cada personaje que asusta, te miran con una cara que da miedo, y no me quedaba yo a dormir allí ni muerta… pero el tema es que muchos tampoco se quedarían, si no fuese pq no pueden hacer otra cosa… vaya mierda… Todos las han pasado putas para llegar, el que quiera hundirse allí que lo haga, pero el que quiera sobrevivir que pueda hacerlo tmb, que hacer ante todo esto…”