Me cuesta alzar los párpados si no voy a encontrar tu mirada,
que atravesaba mi coraza congelada entre el gentío,
lo había leído, cantado y releído: debe ser el vacío,
pero nunca supe echar de menos hasta esta semana.
La confusión está sentada en el andén opuesto, me acompaña
después de haber intentado el suicidio grado cero,
porque me tiembla la mano al reseguir el uno.
Quiero tener una certeza y reconstruir junto a ti mi habla.
De momento, este es un espacio abierto
para poder escribir y borrar las comas,
para que corramos y dialoguemos.
Hasta entonces, el poder de las palabras
estará midiendo si esto es cierto,
aunque ya siento las raices en mis alas.
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